Sunday, May 31, 2009

31 de mayo, poesía y artes


El 31 de mayo de 1819 nace el GRANDE de la poesía, WALT WHITMAN.

El 31 de mayo de 1962 nace el poeta panameño, GUSTAVO BATISTA CEDEÑO.

Y hoy cumple años, el narrador EDUARDO LINCE FÁBREGA, felicidades.

En este número de internatural, comparto 2 YOLANDAS (una con I, rumana; la otra con Y, borincana), poeta la una, narradora la otra. Asimismo, MELANIE TAYLOR, narradora panameña.

Les dejo además noticia de las exposiciones de FRANK FERRER, MARTA SÁNCHEZ, mucha música con Festival Alfredo de Saint Malo, y la expectativa de los cortos, en el FESTIVAL HAYAH.

Sin cultura, no hay cambio verdadero, ni democracia.

El Microcosmos de Melanie Taylor


En el marco del CILCA Panamá 2009 , tuve el placer de leer, recibir, apreciar y admirar con agrado el nuevo libro de MELANIE TAYLOR (Panamá, 1972), llamado "Microcosmos".

Su afortunada colaboración con JHORAM MOYA de Libelula Films ha dado como resultado un libro de gran atractivo visual, diseño retador, innovador, relatos magníficos y uno que otro poema. Siempre supe que MELANIE lleva la poesía en la sangre.

A continuación un adelanto:

OBSESIÓN EMPALAGOSA

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Asimismo pueden leer de su autoría en CAÑASANTA, Kitsch y La otra
y en CATAFICCIA, "ON".

"Ojos de Luna" - Yolanda Arroyo Pizarro


La narradora puertorriqueña YOLANDA ARROYO PIZARRO nos presenta su libro OJOS DE LUNA, del cual les muestro unos adelantos.

La genial escritora caribeña ha sido distinguida recientemente como una de las mejores 39 narradoras latinamericanas menores de 39 años, en el Festival HAY de Bogotá, Colombia.

Para los interesados pueden acceder a este < link >
para ordenar el libro.

A continuación un extracto de algunos relatos de OJOS DE LUNA:

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Sin Olas

por Yolanda Arroyo Pizarro

Corría marzo, y el año cuarenta y uno le daba la bienvenida al inicio de la segunda mitad de la guerra. Desde el cristal ahumado del ventanal, Sofía se desvestía para irse a dormir cuando escuchó el golpe seco. Se desvestía con las mejillas empapadas, abrazada de jadeos profundos que retorcían su corazón. El golpe seco la distrajo de su infortunio. No sólo lo escuchó, lo sintió sobre la espalda, como un eco que recorre vendavales y que te eriza la piel. Como una llamada. Se acercó al ventanal de la casa haciendo chirriar las maderas, creando una sombra entre la luna y su piso.

La luna entraba sigilosa por la ventana, rodeada de ruidos nocturnales en gargantas de aves y silbidos de brisa. La luna dibujaba un camino iluminado desde su balcón desgarbado hasta la orilla del río Ouse, una orilla extrañamente tranquila durante esta inusual velada. Una orilla sin movimiento del ir y el venir de las olas besando la hierba verde del margen del afluente. Olvidando por un momento las lágrimas que ahogaban su porvenir, se colocó de vuelta la bata. Abrió un poco más la rejilla y pegó su rostro al cristal. Mientras el rastro salado se embadurnaba en la ventana vio una figura pálida retorcerse entre los arbustos.

No tuvo miedo. Ya no temía nada de lo que pudiera sucederle. Ni a la guerra, ni a los bombardeos diarios, ni al peligro de la invasión de Inglaterra por parte de los alemanes. Ahora que por fin estaba sola, sola y a su suerte, ya no sentía los miedos de la noche, del qué sucederá, de qué pasará. Sentía el sudor de su vida prácticamente en la indigencia y lo aceptaba.

Stephen se había marchado para siempre, abandonándola, llevándose consigo los ahorros de ambos, arrastrando con él la última esperanza de una familia que reconstruir. Ya nada había que reconstruir, ya nada había que salvar. Desde que Sofía perdiera su quinta barriga, su quinto intento de ser madre el pasado año, una brecha infranqueable se fijó entre ella y su marido. Stephen siempre había demostrado su deseo de convertirse en patriarca de una casta multitudinaria, en especial luego de su tercer ascenso en la fábrica de hierro en las afueras del barrio londinense de Bloomsbury donde ya llevaba un decenio laborando. Sofía no había crecido a la par en su rol de multiplicadora generacional mientras que él sí en su rol de benefactor, ello claramente contrariándolo. No había hijos para quienes ser buen sustento ni buen proveedor.

En demasiadas ocasiones el cuerpo de Sofía había tenido que ser sometido a un escrutinio eximido de pudores que exigía su presencia allí, quieta, mostrando a voluntad lo que su esposo pedía. Al principio, él preguntaba obsesionadamente. Inquiría con un hastío devorado y expectante. La mantenía a ella acostada en una base horizontal comparando relieves o crecimientos de algún tipo. Buscando bultos, marcas, estrías, uniformidades ya fuera que tuviera los ojos sobrios o ebrios. Más adelante incluyó en el escrutinio algo más que los ojos. Indagaba cada centímetro del vientre con los dedos, apretando desde el pubis, desde las caderas, solicitando una turgencia. Luego se dio cuenta que necesitaba más que tocar; necesitaba abrir, entrar, observar, oler, retirar. Palpando los pechos con violencia innecesaria mientras deseaba un abultamiento que no llegaba nunca, esa vez la hizo llorar. Los apretó hasta que se amorataron y hasta que le dolieron, pero nunca exprimieron una sola gota de calostro. Luego vino el manoteo en el rostro por las protestas femeninas, la presión de los puños de él sobre la base de su cuello o los golpes en las orejas, a cada lado de la cabeza con cada descubrimiento vacío. Cuando el descubrimiento no se daba al vacío, cuando ella quedaba embarazaba pero luego perdía las criaturas, entonces aparecían las muñecas cernidas contra su garganta, que en más de una ocasión se apretaron interrumpiendo el paso de oxígeno. Ellas también entraron a escena la primera vez que Stephen metió la mano completa y con la punta del dedo corazón, del índice, del anular, sin lograr palpar nada. Ni feto, ni placenta, ni matriz revestida de lo que él entendía debía estar revestida. Nada. Ni siquiera algún tipo de tejido o cuerpo extraño que le hablara como en la cábala y que descifrara el enigma de lo inhóspito del vientre de su mujer. ¿Por qué no sucedía aquello? ¿Qué había hecho para que se le castigara de ese modo? ¿Dónde estaba la supuesta descendencia que la gitana alguna vez había vaticinado? La maldición de Sofía echaba sus planes por la borda.

Una tarde, Stephen llegó inesperadamente al hogar. Casi siempre trabajaba dos turnos seguidos. Hoy el jefe había recompensado su increíble productividad en la línea de manufactura de esa semana y, por tanto, le dejó ir a la casa temprano. Entonces, sorprendió a Sofía retirando el pañuelo de algodón manchado en sangre mensual entre los muslos. No pudo contener la ira. Le arrebató la tela ensopada en coágulos y tejidos menstruales, y tornándola en jirones, se los hizo tragar uno a uno, después de estrujárselos contra el rostro.

Cuando su esposo vio que ya pasaban los siete años y aún no tenía herencia ni estirpe, se sobrevino la primera de las hecatombes. Las peleas y griterías de aquel enorme varón hacían correr al más valeroso y se daban las mismas en la plaza, en el mercado o hasta en la iglesia. Cada vez que se acordaba de lo que su mujer carecía, se emborrachaba y entonces otorgaba un espectáculo digno de cualquier afrentado. El espectáculo siempre terminaba con la mejilla de Sofía inflamada de moretones, con rasguños sanguinolentos entre sus labios y hasta con alguna extremidad fracturada.

AHORA ÉL YA NO ESTABA y la figura pálida, que había divisado por su ventana, continuaba retorciéndose entre los arbustos. Parecía como caída del cielo.

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Cuento
Yolanda Arroyo Pizarro
Los ojos de la luna
Hispaniola, 1493


Dos mujeres viejas se arquean sobre el pilón de mano y con un mortero de piedra al fondo, empujan una danza de músculos brillosos, de pieles tostadas en la playa, de sudores que se derraman como un gotero que late, que muele, que pulveriza. Empujan con la fuerza de sus muslos encuclillados, con la presión y el embate de sus torsos paridos en más de una ocasión, con la voluntad del deseo bélico como toda inspiración. Aceite, y una mezcla de briznas moradas que chapotean. Gotas que van a dar debajo a lo que se espolea; jamás sobre el pulso de la mano que palpita y machaca; siempre en los adentros del depositario rojo. Las tonalidades se crean como única consecuencia del polverío de las hojas mezcladas con los picantes filamentos.

Las mujeres llevan cubierta la nariz para no inhalar los ajíes. Sus ojos sollozan sin quererlo, sin pena ni sentimentalismo. No hacen ruido. Inevitablemente se les resbalan las aguas de las cuencas pestañosas, como una reacción lógica a la preparación militar allí gestada. Con el brazo separan de a poco el sudor de las frentes para atinarle mejor a la mole, para triturar hasta el infinito más diminuto los polvillos que ahora se adhieren al pilón en sus manos. El polvillo, destinado a provocar exageradas toses y desorientadores estornudos en el enemigo, no provoca nada en los dedos y narices inmunizadas de las viejas. No las irrita, ni pica. En las uñas se les almacena sin remedio ni daño. Si acaso cayera en los rieles de la piel oscurecida por el dios de soles, más allá de la muñeca, en algún espacio de la extremidad aceitunada, sería un infortunio. Las mujeres cuidan que no suceda. Esquivan el sahumerio rosado que se adhiere y cuando las nubes del molino de mano se levantan, las dos mujeres se levantan también y se alejan. Menean la cabeza y se retiran a esperar que se asiente el fragor. Entonces se colocan en la entrada de la choza y hablan algunas cosas propias; preguntan por la familia, mencionan el rito de las niñas, se cuentan los partos pendientes y enumeran los últimos sacrificios. Pacientemente, esperan a que baje el sedimento que ha subido por el aire del domicilio de hojas y cogollos.

Miran el techo tejido de yaguas y lo estudian con fervor litúrgico. No ha cambiado de color. Si el techo no cambia, están a salvo. Si las hojas de arriba de sus cabezas no se manchan, no se salpican, han hecho bien. Siguen siendo las maestras, las que saben. Son las expertas. El humentín se reduce y las viejas regresan al centro de la morada. Se acercan a los aparejos. Colocan los pilones de madera fuera de sus morteros y echan el polverío en los envases de hoja abierta, para luego cerrarlos. Los sellan con una mezcla de saliva, excreta licuada y la solución que han recolectado hasta entonces del rito de las niñas.

Después De Pasados los días que dura el rito, las niñas regresan a sus labores cotidianas, que ahora incluyen los ejercicios militares. Inoa y Amina también vuelven a lo suyo con disciplina desmesurada. Practican día y noche. Una tarde en que corresponde el entrenamiento para el ataque de cercanías, Inoa se lo cuenta. Amina toma consigo la lanza como si hubiera nacido con ella entre los dedos. La baila, la mueve como en el areyto. Da un traspié, pica las rocas del suelo con la planta de su pierna izquierda, dobla las rodillas, y retira la espinilla con movimientos ágiles y rítmicos. La furia la carcome, pero acepta el asunto como quien sabe que Inoa ha sido un botín de bienvenida planificado. Sabían que aquello podía pasar. Ha pasado. Fue dada a los raros invasores apostados en la costa y resguardados en el anómalo cobijo hecho de las tablas de su recién destruida y peculiar embarcación. Desde allí esperan el regreso del que señalan Almirante, amigo de caciques sospechosos y de dioses desconfiados. Inoa cumple un propósito, mientras Amina se aprende el nombre de la aldea de los blancos, un yucayeque extraño al que ellos llaman Naotiribí, o Naitiví, o Natividá.

Amina va a extrañarla cuando su estado avance y tenga que quedarse en los bohíos de las parturientas. Va a extrañarla en los ejercicios y en la nueva batalla que se fragua contra los caribes del este. Inoa es como una heroína experta en las artes de las piedras amarradas. Les da vueltas y vueltas sobre su cabeza y las lanza con una ferocidad asfixiante, que incluso deja a su contrincante sin aire antes que la inconciencia por el golpe los ataque. Va a hacerles falta.


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Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Ha sido elegida como una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Ha sido merecedora de varias premiaciones literarias a nivel nacional e internacional; seis en Argentina, una en Chile, siete en Puerto Rico. Ha escrito para los periódicos El Nuevo Día, El Vocero de Puerto Rico, Claridad y La Expresión y sus ensayos y columnas se encuentran en la página de literatura ciudadseva.com, las revistas virtuales Cataliticos.com, Derivas.net, Letras Salvajes, Letralia.com y Narrativa Puertorriqueña. Algunos de sus cuentos confluyen en las revistas culturales Identidad de la UPR Aguadilla, Revista Púrpura, Preámbulos y Tonguas de la UPR Río Piedras. Es autora de los libros de cuentos, Ojos de Luna (2007) y Origami de letras (2004), además de una novela Premio PEN Club 2006, Los documentados (2005).
Para mayor información sobre la autora, pueden leer su blog personal
http://narrativadeyolanda.blogspot.com/

Poemas de Andi Bob



Iolanda Bob

sibilico
antes de la palabra
la realidad
antes de un desnudo abstracto
la amemoria
de un cometa a la deriva

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sensualidad
dos o tres enfermedades del yo
ojeras doradas bajo el árbol de la conciencia
subvoces en un mundo difícil
a la Triste Celebridad Puramente Subjetiva
le dedican
yerbas medicinales
armarios llenos de amantes
envejeciendo
ansiedades arbitrarias de
los dibujos de los muertos

nihil sine voluptas
Traducción de JOAQUIN GARRIGOS
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SALMO
pienso en Ti como
si no existieras

días enteros sin palabras interiores
noches oscuras como es debido
certidumbres en cadena
engullidas lentamente desde el borde de un plato

me escribes como si yo no existiera
con los ojos cerrados en la pantalla desnuda
electrón formal en una revelación frugal

duermo

Traducción de JOAQUIN GARRIGOS
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franjas
el mundo elegante de las aleaciones
reproduce memorias colectivas
muertos y vivos a la vez señales psíquicas inolvidables
miles de tránsitos
embriones estacionarios:
pañuelitos orgásmicos en un andén desierto

Traducción de JOAQUIN GARRIGOS
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Para más información sobre la autora favor dirigirse al sitio:
http://andibob.wordpress.com/

Sunday, May 24, 2009

La Maga, Lucy Chau, mucho teatro, Javo, INAC


SE PRESENTA No. 63 DE MAGA, REVISTA PANAMEÑA DE CULTURA

La Universidad Tecnológica de Panamá informa a la comunidad que el jueves 28 de mayo, a las 7:00 p.m., se presentará en la Sala de Usos Múltiples de la Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R. (Parque Omar), el No. 63 de Maga, revista panameña de cultura, órgano de expresión literaria de dicha institución, correspondiente al período enero-junio 2009. Habrá una Mesa Redonda con cuatro expositores: los escritores Erasto Espino Barahona, Gloria Melania Rodríguez, Benjamín Ramón y Salvador Medina Barahona. Se invita a todo público, particularmente escritores y lectores, profesores y estudiantes. La entrada es gratuita.

Este nuevo número de Maga tiene 100 páginas, y contiene, como es costumbre, cuentos, poemas, ensayos, reseñas de libros e información literaria diversa. La portada y las ilustraciones son de Enrique Jaramillo Barnes, mientras que el diseño gráfico de interiores es de Silvia Fernández-Risco. La presente edición ofrece cuentos de 16 autores panameños surgidos a partir de 1990: Yolanda Hackshaw, Carlos Oriel Wynter Melo, Lili Mendoza, Eduardo Soto, Melanie Taylor, Roberto Pérez-Franco, Marilyn Dieguez Pinto, Alberto Cabredo, Lupita Quirós Athanasiadis, Luigi Lescure, Magela Cabrera Arias, Andrés Villa, Indira Moreno, Dennis A. Smith, Pedro Crenes Castro (residente en Madrid) y Adalcristo Guevara (los cuatro últimos se estrenan como cuentistas). Asimismo, presenta poemas de 4 poetas nacionales: A. Morales Cruz, Benjamín Ramón, Martín Testa Garibaldo y Errol Caballero. Además, la revista ofrece ensayos de los panameños Gorka Lasa Tribaldos y Melquíades Villarreal Castillo.

Por otra parte, hay 9 creadores extranjeros invitados, en varios géneros literarios: Leda García (costarricense), Lauro Zavala (mexicano), Blanca Luz Pulido (mexicano), Floreal Peleato (español), Jorge Oswaldo Martínez (salvadoreño), Eduardo Hurtado (mexicano), Nicasio Urbina (nicaragüense), Arabelle Jaramillo Ochoa (mexicana) y Henry A. Petrie (nicaragüense). Finalmente, la poeta Marta Leonor González entrevista al novelista Sergio Ramírez, ambos nicaragüenses; mientras que la periodista costarricense Zully Sánchez Carvajal entrevista a su compatriota la novelista Tatiana Lobo.

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Hoy vi en el Diario que LUCY CRISTINA CHAU estará en un conversatorio organizado por el Centro Cultural Chino Panameño.
Será el viernes 29 de mayo a las 7:00 p.m., en la Biblioteca Fermín Chan (segundo piso), Centro Cultural Chino Panameño, El Dorado, la entrada, gratis.

Y hablando de LUCY, ella y JAVIER ROMERO HERNÁNDEZ estuvieron representando a Panamá en El Salvador, "El Turno del Ofendido". Asimismo, LUCY estuvo en Xela, Guatemala. Bravo por ellos!
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Y uniendo los puntos, quiero celebrar con todos Ustedes la rica vida cultural que vivimos hoy día en Panamá, con muchas actividades a bajo costo, otras gratuitas, otras pagando, hay para todos. Teatro, sobre todo Teatro, LAGARTIJA, RAYUELA, ESQUIRLA COROTÚ, etc...


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Se ha designado como Directora del INAC, a partir del próximo 1º de julio, a la bailarina MARÍA EUGENIA (MARUJA) HERRERA DE VICTORIA. Felicidades, Esperemos su llegada, para saber su Plan de Trabajo por la Cultura en Panamá. Memento "EL VERDADERO CAMBIA EMPIEZA POR (CON) LA CULTURA."
Saludos

viviendo vacas - A Morales Cruz


Cuando abro la vieja refrigeradora de mi tía, hemos trasladado los cadáveres de la Morgue oficial por DHL en bolsas negras como en irak y todo irá pasando frente al televisor apagado. Como una escultura de vinil y cordones sin amarrar. Con el microwave es distinto, lo enciendo y veo a un reo condenado en la cárcel de Utah, (a morir en la silla.. la misma) que entra a electrocutarse y la carne se achicharra huele a electricidad.. debe saber a electricidad. (a qué sabe la electricidad?... a qué sabe el dolor, la alegría, el bolero… a talvez). Los Mc Donalds fueron ideados en Cuba. Son restaurantes marxistas, entran vienen de todos lados árabes, chinos, negros, indígenas, maricas, prostitutas a pedir sus combos, sus tríos. Ayer desapareció el parque de Santana. Se lo llevaron unos ladrones que no tenían parque. Siempre soñaron con tener un parque. Lo cuidarán?.... preguntó alguien.

La Cinta Costera se conectará con la Casablanca, para ver películas en blanco y negro sobre espías, sobre recetas de cocina realizadas en buques del siglo 18.

Estoy aburrido de estar en esta telenovela donde soy el caballo Mister Ed. El guionista un exguerrillero colombiano ha dicho que el personaje es posmo y mezcla bien con la música rap para un argumento que ama un público joven. Como amarían las Nike y los Malls.


La calle 50 algún día se conectará con el Kremlin y su decadente nieve le llegará a la gente hasta las rodillas que no podrán mover sus carros tropicales cuando nieve. Todo estará desordenado, como un local vacío.

(c) A MORALES CRUZ

Patricia Damiano - Selección


Nupcias

En la entrada más alta del pozo
tus despojos cuelgan del árbol

No podrás vestir el suntuoso encaje, Lucifer

Ríe río árbol nuevo
sin el atavío último

No llores al suicida que
cae
desnudo
de la rama
ni su estrépito
ni la molesta sombra

sucia mañana
que atormentaba el lecho

Te despojo te desvisto te ultimo te descubro ruina

Y ahora llueve
llueve
y tu noche es el árbol
crudo

Tu noche, Lucifer, el atavío
de mi boda

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Ballesta

se pudre
mi brazo

cabello en danza teje
amarillos
tréboles

no hubo la fronda
que ostenta en mi favor la ballesta

mi lápiz y el pincel claudican

no me rescata
tu elegancia
silenciosa

las rodillas
vagan
trémulas

dibujo lisiado
en contradanza y la risa

otra luna
en diciembre atestigua
la ceremonia
del laurel

su equívoca espesura

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Bosque sagrado

aquí
el apacible veneno
no de Escocia ni de Bomarzo

aquí su aria
y la hoja de plata

no es aquí la estampa
la
perseverante dádiva
que prometía
con tu exactitud de agua

el sonido
no fue la voz

otra luna
atestigua en diciembre
la ceremonia
del laurel

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El invitado

que no era la rubia ni mis ojos celestes
supe

y del odio
y del pájaro supe sabíamos

en el balcón
su guitarra ausente, la ausente insidia, la muralla
enferma

y al Este
la jaula
su misa, el sol mío
vertical la túnica
ofrenda
sin voz el réquiem

barrio que fuiste, buenos aires
era
si el candor
árbol de juguete

alter town

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Vigilia

admito la ficción
he buscado un fruto púrpura
secular
he sobrevivido al desconcierto de tu plaza
la tiniebla no lo sabe

ámbar ojos perdidos en la torre los pájaros
cuando de un precario borde ha partido la nave de Ulises
hube urdimbre siempre por lo distinto
y en la oscuridad otra la trama
perpetua


en la alcoba el gato espía el veneno
los demonios persiguen a la virtuosa
corceles acuden

de este mundo verde un fragmento
la noche única de los tréboles
mientras un hombre indaga mi lloro varado en el mar


ya el viento del norte sobre él
la tempestad cae
sobre los mortales que no trenzarán mi cabello
altivo en la vigilia


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Macbeth

No seas mi dios, alábame. Sostiene este anillo que sibila como un verso en la noche de Escocia, cuando el hechizo. Un inquisidor llamará a la puerta, invento un cerrojo. La torre.

Alábame, soy mortal y conozco al impío. No hay partida que concluya de una vez. Las serpientes no han podido.

La tragedia es la culpa. Esta mañana es la tragedia.
Alguien está muriendo y sabe.

(c) Foto Tatiana Percero
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El agua

Dentro de mí, herido. Ella dijo la primera palabra y fue partera e incinerante, las cenizas que espero. Vuelve al recuerdo con ojos ulcerados: vuelve. Cada vez.

Ay de mí, se apiada Segismundo. Oh, pérfido, serás clausura. Los cerrojos temblarán en tu lengua. Cadenas de oro en el tobillo y una túnica como mortaja. Levanta el duelo, pronuncia el árbol que adivinamos y la rosa en el agua. El agua.

El agua.

El agua sólo la mano sólo la pérdida sólo el lienzo. El cuarto a oscuras, la sílaba de una sinfonía perfecta. Escondíamos la daga como una clave siniestra y entonces el agua otra vez.

El guijarro.

Abre la mano, un guijarro he dejado por la noche y uno por el precipicio. La mano se abre a esos dones y amanece. Regrésame la vía láctea antes de que todo sea resurrección migaja.

El río o Parménides, decías aquella madrugada, y no, no hubo error.
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Para un mejor conocimiento de la autora:

http://patriciadamiano.blogspot.com/
http://calamocurrent.blogspot.com/
http://bibliotecaignoria.blogspot.com/

Javier Romero Hernández (Panamá, 1983)


Selección poética (2)


De POEMAS PARA ENCONTRAR A UN SER HUMANO

"No conozco a los hombres. Años llevo
de buscarles y huirles sin remedio."

Luis Cernuda

"Como quien espera el alba."

HOMBRE

El hombre
es la memoria del universo,

partícula de Dios
que se libera.

II
(Fogata)


Orgasmo,
protolengua luminosa:
el trueno se hizo falo,
hembra de madera,
concibiendo para siempre
la esperanza
y el incendio.

III
(Poema rupestre)


Hay un bello ser en la caverna;
en cuclillas,
reverente,
escucha cómo crece la existencia
en un latido.

Pronto sentirá
la ternura de una línea
cuando todavía temeroso
trace para siempre
el destino de la roca;
la poesía rupestre:

La inmortalidad
que no entendimos.

ÁTOMO

(Crónica de una explosión)


No tuvimos tiempo
de avisar a nuestras sombras
para que buscaran
unas gafas de sol
o un paraguas playero.

Jamás volvimos a ver tan de cerca
una estrella fugaz;
en realidasd,
jamás volvimos a ver.

TESTIMONIO DEL HOMBRE

Algunas veces,
de madrugada,
parece que las tímidas formas
engendraran la mirada inescrutable del poeta,
y vierten entonces los minutos
la fecundidad de sus alas.
Y así, en este mundo sin edades,
nace el verso
como el único testimonio posible.

Tuesday, May 19, 2009

Una pareja de baile se cuela en las librerías: la presentación de CUENTOS CON SALSA


Nuevo libro de CARLOS WYNTER


Habrá pareja de baile, panelistas sorpresa, brindis y el libro CUENTOS CON SALSA. Sin duda, será una presentación literaria diferente. Un libro musical acompañado de música literaria. Y la entrada es gratuita.

Será el viernes 19 de junio,
a las 7 de la noche,
en EXEDRA BOOKS.


A continuación, unas palabras de la periodista Marilina Vergara sobre CUENTOS CON SALSA de editorial NORMA:

"Es un conjunto de 17 cuentos de diversas extensiones con estructuras bien trabajadas y un lenguaje impecable... Los temas que abordan estas piezas son acerca del ser humano que ama, que sueña, se desilusina, se transforma... nos dejan entrever algunas acciones de manera tan sutil que inevitablemente arrancan sonrisas al lector".

Panamerican Jazz - Consuelo Hernández


PANAMERICAN JAZZ

Después del concierto de Danilo Pérez

Te voy a contar una historia:
Danilo retuerce las notas
viborean sus suspiros al viento
y copula con el piano de cola.

Danilo mastica la música
y da luz a otros mundos más frescos.
Por su sangre transitan la anciana y el brujo
poseído, se desdobla en un trance.

(¡Nunca, Danilo, vi
tan absoluta sumisión de la madera
al contorsionismo de caderas!)

Se derritió el piano en tus dedos
quejándote gritaste a la noche
tu pasado de sol y de golpes.

Esta noche me llevaste, Danilo
al color de la sangre africana
al indígena que golpea tus tambores
y Panamá toda llovió de tus manos.

(c) CONSUELO HERNÁNDEZ

Javier Romero Hernández gana el Premio "Gustavo Batista Cedeño"


El Instituto Nacional de Cultura informa que el ganador del Premio de Poesía "Gustavo Batista Cedeño" 2009 ha sido el poeta Javier Romero Hernández por su obra "Lluvia inflamable" amparada bajo el seudónimo Jenyanydots.

El jurado, compuesto por los poetas Salvador Medina Barahona, Alexander Zanches y Moravia Ochoa, se reunió el lunes 18 de mayo en la sede del Instituto Nacional de Cultura, donde eligieron de manera unánime al ganador de entre las diez obras presentadas al concurso. El acto de Premiación se realizará el viernes 29 de mayo a las 2:00 p.m. en el Teatro Anita Villalaz. El Premio consta de 1,000.00 balboas y pergamino.

Según el fallo del jurado el ganador tiene un:

"Dominio del verso, honestidad poética, hondura existencial y el uso de un lenguaje que expresa una confrontación con las fuerzas telúricas de la existencia. Rico en imágenes que comportan una angustiosa forma de decirse. Poesía personalísima, nada fácil, auténtica, que comunica y estremece. Hay fluidez, naturalidad, que no se pierde con el cuido de la construcción poemática. Obra de contrastes, que ofrece conflictos e impacta al lector. Pese a su desgarro y pesimismo aparente, celebra la vida en sus zonas más vulnerables e íntimas. Posee versos perdurables, imágenes novedosas y una excelente asimilación de lecturas de autores como Antonio Gamoneda y José de Jesús Martínez, maestros ambos que cita en sus epígrafes. Recomendamos al autor, y al Instituto Nacional de Cultura, considerar la posibilidad de cambiar el título de la obra por uno más atractivo que enganche al lector y esté más en sintonía con la calidad de su contenido".


El Premio de Poesía Gustavo Batista Cedeño fue creado para promover la creación poética de poetas menores de 35 años y honrar la memoria del poeta Gustavo Batista. Hasta la fecha el premio lo han recibido: Mariafeli Domínguez, Héctor Collado, Porfirio Salazar, Martín Testa Garibaldo, Katia Chiari, Javier Alvarado, Genaro Villalaz, Eyra Harbar, Angélica León Roux, Javier Alvarado, Franz Castro Sánchez, Lucy Cristina Chau, Magdalena Camargo Lemieszek y ahora, Javier Romero Hernández.

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Información proporcionada por http://www.escritorespanama.com

Reseña y poemas de JAVIER ROMERO HERNÁNDEZ en miniTEXTOS

Monday, May 18, 2009

La Discreta Leyenda de Mario


De a poco se nos va la Generación Charrúa del '45


Mi evocación de MARIO BENEDETTI.

Hace semanas seguía con atención las noticias sobre el poeta, el escritor, el activista, el ser humano, don Mario Benedetti, aquel nacido en Paso de los Toros, en 1920.

Y ayer, regresando a la ciudad, me enteró de su muerte. ¿Muerte? Como lo he repetido muchas veces, el ser humano deja el plano tridimensional, mas el poeta y su poesía vivirán para siempre.

Creo en la sintonía de las conciencias y mientras pensaba en todo esto, recibo un mensaje de Pedro Crenes Castro, quien ha subido a su blog un texto elegíaco (en palabras de Salvador Medina Barahona), titulado "Mario Benedetti, siempre".

Y así inicio mi evocación. Debo confesar que de Benedetti me aprendí su biografía en la escuela en 1988. Fue al llegar a ciudad de Panamá, proveniente de Santiago mi pueblo natal que vi un libro llamado "La Tregua" que estaba leyendo mi hermano Heansel. Fue ese mi primer encuentro con Mario Benedetti, el novelista, sí, en prosa.

A lo largo de los años '90, me fui agenciando para obtener libros viejos en la Bajada del Ñopo y en los quioscos del puente elevado de la Universidad de Panamá frente al Artes y Oficios, tales como Gracias por el Fuego y Geografías.

Poemas de la oficina llegó a mí casi de contrabando en 1993 y así pude leer Quemar las naves y algunos "Inventarios".

De esa manera acabó un siglo y empezó otro, el poeta siempre vigente y conocí a Graciela Leguizamón en el 2004. Uruguaya como Mario, sembró una vez más esa frase del "Poeta Menor", reiterada admiración al Maestro Charrúa en mi conciencia. Y es que Mario Benedetti hacía una reverencia a aquel "poeta menor", todos nosotros, humildad del poeta verdadero hasta la muerte.

Y es que Mario Benedetti se podía hablar con todo mundo, "literatos" o no literatos. Tu familia lo conoce, tus vecinos, "los peatones" a la manera Sabinesca.

Una vez publiqué sus haikus acá en el blog. Ahora los dejó con el poeta menor.

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Poeta Menor

Alguna vez le han dicho
en clave de odio manso
que es / que siempre ha sido
un poeta menor
y de pronto ha notado
que se sentía a gusto
en ese escalafón
en los años de vuelta
es muy gratificante
ser un poeta menor
cuando lee y relee
a sus poetas mayores
y dialoga con ellos
ya no de igual a igual
sino entre dos desiguales
asume sin recelo
la distancia cordial
y también sideral
que lo separa de ellos
lo bueno lo mejor
es que en esa distancia
no circula la envidia
los poetas mayores
son mayores de veras
entre otras razones
porque se los compara
con los poetas menores
su genio es la ventaja
sobre los desvelados
que hacen mala letra
por vocación y a veces
por equivocación
después de todo ¿qué
sería de los poetas
mayores sin los poetas
menores
sin su aliento?
los poetas menores
escriben a menudo
por amor / por temblor
y llaman al pan pan
o viceversa al vino vino
hacen versos a solas
en las terrazas
en los aeropuertos/
construyen sus silencios
en medio del fragor
y llenan de palabras
la cautela
ciertos lectores dicen
que son casi como ellos
(son lectores menores
por supuesto)
unos y otros admiran
a los poetas mayores
y se nutren con citas
de sus obras completas
en los años de vuelta
es muy gratificante
ser un poeta menor

MARIO BENEDETTI
(El olvido está lleno de memoria – Editorial Cal y Canto- Año 1995)

Gracias Maestro!

Sunday, May 10, 2009

SELVA - Porfirio Ricardo Salazar


IV. Lección en Ceniza para una Sombra
que viene.
- réquiem -
(1993)

"Porque vida silencio y boca
y soledad recuerdo y humo
nada son sino sombras de palabras
que nos salen al paso de la noche.
"
- Xavier Villaurrutia -

"Desde mi ventana todos los días
veo amanecer."

- José de Jesús Martínez


IX

Caemos como lluvia de palabras,
caemos de morir y muerte.
Caemos como luna marchitada
en el olmo de la noche,
y salimos y buscamos.
La noche se devora en sus estrellas...

La vida es un grito.
Y de siglos tan antaños
- de ayer eran los ecos -
va acabando...

Surgió cuando la niebla
era el pájaro celeste de la aurora,
cuando la piedra aún no comprendía
la gramática del viento,
ni entendía el aire
la oratoria de las lluvias.

X

¿Quién no puede amar
si tiene sombra?
¿Quién no brillará
en las pupilas de un leopardo
si felina es su osamenta,
divinamente humana?

:::


V. Luna de Cenizas
- elegías -
(1994)

Canto amargo de hombre deja de caer en mi boca."
- Juan Cunha -


ELEGÍA DE LA ESTATUA
"Eres los muertos..."
- Jorge luis Borges -


I

Tiempo labrado con las manos,
futuro que fue y no será,
siento que en silencio oyes
mi palabra triste y desnuda
que tirita en el espacio,
nube rota y amarga.
¿Acaso el viento te enseñó que es pérfida la noche?

He visto tu mirada de horizonte.
Y me has visto esparcir
mis pasos en la noche
cuando el humo invadía los arrabales
y las horas se repartían en cenizas.

Los pájaros te dejan su vuelo
y las escarchas que humillan tu libertad.

Cautiva y enterrada,
eres el mártir, el santo, el héroe,
eres el perdón, la gracia o la clemencia.

II

Encuentro tus cicatrices en la historia
que se repite cuando hablamos y hacemos,
forma de suplicio.

Despierta: quien talló tu fantasma
porta un ramillete de laureles podridos.
Despierta: la batalla ya no es tuya.

Hay otros seres que reclaman tu lugar,
tu enigma de solapadas imágenes.

:::


EPITAFIO DEL POLVO


Aquí, situado entre pedazos de exterminio,
dimensiones de palabras
mordidas por silencios,
desgajadas por el ansia,
perdonadas por el siempre,
descifro lo que hice y lo que fui.

Aquí, alas de muerte,
escupo este murmullo que se ahogará
en el mar de otros murmullos.
Aquí, ardo en los gritos,
en el mundo que invento.

Porque soy polvo, andanza y viejo amor,
porque fui guerrero que perdió sus rastros,
me estremezco aquí,
entre sueños arrugados,
viviendo sin ganas,
callando esta angustia en las rejas de la piel
que vivirá para contar
que ha muerto y que renazco.

:::


Tomado de "SELVA (Poesía 1987-1994)" - Porfirio Salazar (Segunda Edición, 2007)

Erika Harris (México. D.F., 1963)


LA VOZ EN LA MANO: O EL NÉCTAR EN LA COROLA.
Ariel Barría Alvarado
Correo-e: a_barria23@hotmail.com


En noviembre de 2001, en la graduación del Diplomado de Creación Literaria de la Universidad Tecnológica de Panamá, escuché a Erika Harris hablarnos de un colibrí perdido que volaba al revés, a contrapelo de su estructura corporal, sólo para poder buscar con más ventajas el néctar apetecido. Y luego ella nos invitaba a escribir, lo que en la sociedad en que vivimosequivale a volar al revés, también con el propósito de llevar la miel en el pico y la voz en la mano.

Y La voz en la mano se llama el libro que ella nos entrega, y para cumplir su palabra traeen la portada unas hermosas orquídeas, de esas cuya corola sólo entrega el néctar a los colibríesque vuelan al revés. Uno no puede menos que esperar que adentro esté la miel.

Acciones concebidas en el marco de actividades como el Diplomado de Creación Literaria, que es una excelente y fructosa iniciativa de Enrique Jaramillo Levi, o como el Círculo de Lectura de la USMA, que ha dado paso ahora al Círculo de Lectura Guillermo Andreve, capitaneados por el profesor Ricardo Ríos Torres, están llamados a plantar las bases de lo que será el ambiente literario de, por lo menos, el primer cuarto de este siglo.

A despecho de una serie de actos que en el gran escenario de la Patria sirven sobre todo para avergonzarnos, hay una bullente actividad cultural en nuestro medio, aparte de las ya mencionadas, que deben restaurar en nosotros el orgullo como panameños. Erika Harris así lo demuestra con este libro de cuentos que representa a nuestras nuevas letras.

Se trata de 32 cuentos ordenados a través de 131 páginas de contenido literario, lo que de inmediato nos indica que se trata de cuentos breves o muy breves, de esos en los que quien escribe debe saber atarlos muy bien con las palabras precisas para que su poca extensión no los haga etéreos por livianos.

En lo particular, es el tipo de cuentos con los que me identifico de inmediato, porquesuponen un reto intelectual mucho mayor, cuando están bien planteados, y permiten al lector ubicarse más cerca de la actividad creativa, al obligarlo a ser, él mismo, coautor de lo narrado, por la serie de inferencias que debe manejar, las que, por supuesto, varían de lector a lector, enriqueciendo el proceso constantemente.

La obra, en general, está expuesta con un nivel pulcro de lenguaje, exento de localismosque lo encasillen entre una masa lectora específica, dando como resultado un texto “lingüísticamente globalizado”, signo muy propio de los tiempos en que vivimos y que caracteriza a gran parte de la producción literaria actual en cualquier parte del mundo hispanohablante.

Los temas que maneja Erika Harris en su libro son variados y reflejan una amplia gama desituaciones cotidianas, pero destacan los que toman como materia prima los sentimientos humanos y las jugadas que se arman cuando se ponen en marcha sus diversas posibilidades.

Hay una frase muy extendida, que se refiere, precisamente, a la traición de los sentimientos, y alude a ese momento en que nosotros no decidimos el próximo paso, sino que son ellas, las emociones, las que asumen las riendas de nuestros actos. En este libro vamos a encontrar muy bien planteadas varias situaciones concebidas en ese contexto, en las que como lectores deberemos tomar partido.

La autora, sin duda por su formación profesional como psicóloga, ha debido contemplar el alma de la gente, sus fracturas, sus eslabones, sus fortalezas, sus fugas. Algo de eso va quedando en estas páginas, a modo de visiones que pudieran maravillarnos, hasta que cavilamos en su cotidianidad y en cuánto nos atañen.

Pienso ahora mismo en varios cuentos que me llamaron la atención por su factura, por sucalidad estética y literaria, por ese tino al sorprendernos y, sobre todo, por la variedad de matices e implicaciones que de ellos se desprenden. Así pues, encontré muy grata la lectura del cuento “No podía ser de otra manera”, en el que maneja delicadamente un tema que podría resultar grotesco, como es el fetichismo sexual; me pareció excelente la forma en que Erika, a través de “Nunca dice basta”, nos plantea una circunstancia propia de la época en que nos toca vivir, que también podría ser sórdida si ella no supiera conferirle un oportuno toque de ternura; y no pude menos que declararme sorprendido cuando terminé de leer “En el funeral”, por su acertado manejo del narrador y de la palabra.

Hay, además, exquisitos tonos de ironía en varios cuentos, entre los cuales cito aquí “Sin luz en el túnel”, “Una mañana cualquiera”, “Escapada” y “Facundo Ponzziano”, mientras que elatisbo social no falta en “Bajo el paraguas azul”, en “Morir de nada” o en “Más que real”, y todavía me encuentro con un nítido y bien llevado afán metaliterario, que es a la vez un ejercicio narrativo en tiempo real, en el cuento que cierra el volumen: “Kathryn Carmichael”.

Quiero agregar una breve reflexión sobre este último cuento, y es que revela lapreocupación de quien asume la literatura no para “echar cuentos” como algunos autores lo han hecho, sino con un claro sentido de responsabilidad que certifica sin más dudas que Erika Harris ve con seriedad el oficio.

En verdad, encontré miel en las páginas de este libro, y sé que ustedes también hallarán su correspondiente porción cuando lo abran y lo lean. Erika Harris viene a nosotros, volando defrente porque ahora ya sabe hacia donde va. Démosle la bienvenida y leámosla con atención, porque trae la voz en la mano.

Exedra Books, 10 de diciembre de 2003

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KATHRYN CARMICHAEL
A los escritores del Diplomado en Creación Literaria 2001

Te sientas frente a la pantalla, tienes listos los textos que conseguiste en la Biblioteca Nacional, a tu diestra está el mouse, y la pequeña mesa donde pones el agua y el termo con café. Estás preparada para la nueva aventura de tu heroína medieval. Es el período de la Historia que menos te gusta y no terminas de comprender cómo se te ocurrió ubicar a Kathryn Carmichael en la Inglaterra del Siglo XII, como alumna disfrazada en la Universidad de Oxford, admiradora del lejando Francisco de Asís y estrella improbable de una Cruzada, todo esto oculta bajo ropas de hombre, por supuesto. - Y te molesta que la comparen con Juana de Arco. - Claro, nunc apensaste que tu primera novela semihistórica tendría tanto éxito y que el calmor popular, el bolsillo de tu editor, mejor dicho, abogaría por una secuela. Así que ahora toca rodearte de libros de la época y tratar de inventar una historia verosímil, interesante y que diga algo más que sólo narrar un acontecimiento. Tremendo desafío.

Kathryn Carmichael saltó el vado que inesperadas piedras ofrecían a sus pies cansados, agotados. Otra vez luchas contra tu tendencia a la rima en la prosa. Es gracioso porque nunca has servido para la poesía rimada y hete aquí, versos rimados en largos párrafos, cargados de sensiblería. Sí, tienes que ubicarte en el tiempo, la enciclopedia multimedia te puede ayudar, pero las cacofonías sólo puedes cuidarlas tú misma.

El café te ayuda a mantenerte despierta; te presiona la fecha límite que te puso el editor y no sabes cómo lograr que los compañeros de lucha de esta mujer no se enteren de lo que oculta su armadura. ¿De qué está hecha la armadura? Otro dato para averiguar.

Y te estancas. El famoso bloqueo de los escritores. Miras la pantalla, revisas los libros de historia. Nada. Como los niños regresan al chupón para sentirse seguros, vuelves a tus favoritos. Casi puedes ver al Coronel Aureliano Buendía frente al pelotón de fusilamiento, o escuhar la risa de Pilar Ternera, e imaginas reír hasta espantar las palomas. Recorres París con la Maga en su periplo existencial de emociones como las tuyas. Y no te falta Jane Austen o Javier Marías, ni Wilde, Kafka, Stendhal, Maupassant y Dumas. Pero tu pantalla sigue en blanco.

Kathryn Carmichael cruzó con ágil salto. Como tu salto hacia la fama con una primera novela. Y te da tanto miedo que no te salga un segundo bestseller. Ya sabes lo que van a decir. Fue suerte, el éxito literario depende mucho del mercadeo, de la publicidad, de los nombres detrás del nombre.

Kathryn Carmichael saltó las piedras del vado y cayó en un estrépito mudo sobre un tronco escondido en el fango. No quieres volver al anonimato, pero tampoco quieres escribir sólo para que mencionen tu nombre entre los autores más vendidos. Vender tu integridad de escritora sería caer en el fango de la ignominia. Debe haber un punto intermedio, te dices, mientras libas la cuarta taza de café y empiezas a sentir un nuevo vigor, no sabes si por la cafeína o porque te estás desbloqueando.

Los compañeros de armas de Kathryn Carmichael descubrieron que su voz aguda no era la de un muchachito en desarrollo, sino de una mujer desarrollada y la queman en la hoguera de la traición y la herejía. Sí, seguro era una bruja que intentaba con sus hechizos conquistar a los hombres desde adentro y hacerlos perder su poder.

De hecho, era lo que en el fondo pensaba mauricio de ti. Le robaste su triunfo, era suya la oportunidad porque tenía más tiempo que tú escribiendo. ¿Cómo fue posible que surgieras a la fama antes que él? ¿Cómo pudo preferir romper esa relación de años, de sacrificios compartidos, de cuentos contados en silencio, sólo porque una novela sobre una mujer vestida de hombre se convirtió en el boom literario del momento?

Pero, no. No tienes que dejar de ser tú para que él sea él. No mates a Kathryn Carmichael. Y te animas ya no por la bebida sino por la adrenalina que las palabras producen en tus dedos, y los haces hablar.

Te acomodas en tu silla, abres un libro, tomas un poco de agua, borras el último párrafo y se suelta la historia que tenías atrapada entre miedos, soledades y esperanzas.

Kathryn Carmichael cruzó con seguridad el vado que imporvisó con las piedras que hizo que sus compañeros de armas cargaran desde el otro lado del río.

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De "La voz en la mano" Érika Harris (2003)

Poética y Poemas de Luis Alberto Ambroggio


Tomado de
"El cuerpo y la letra, La poética de Luis Alberto Ambroggio"
ACADEMIA NORTEAMERICANA de la LENGUA ESPAÑOLA


Nada más acertado que un extracto de las "Notas para la presentación del poeta" escritas por Enrique Gracia Trinidad:

"Hace buena Luis Alberto Ambroggio aquella frase certera con la que Eulogio Florentino Sanz, poeta, diplomático y bohemio español, amigo y memoria de Bécquer, contestó a un político alemán cuano - al serle presentado como "Sr. Sanz, poeta" - preguntó con sorna: ¿Y para qué sirven los poetas? A lo que Eulogio Florentino respondió sin arrugarse: "Pues para lo mismo que los otros hombres y además para escribir versos."

...

"Escuchen. Escuchen a este poeta que alterna el tenis con las obras completas de Borges; la asesoría aeronáutica con Pessoa; lo snietos con un libro de Rilke; la sopa inglesa y el dulce de leche con Octavio Paz; los congresos en medio mundo con el reparto de comida a domicilio para ancianos y enfermos. Escuchen a este hombre que encarna lo mejor del éxito al estilo calvinista con lo mejor del compromiso contra la guerra y la injusticia. Escuchen con atención a este "Poeta en vivo" que contestó a la pregunta ¿para qué sirve la poesía? con esta frase; "Creo que la poesía tiene usos medicinales (es terapéutica; según Chesterton, mitiga la locura), tiene usos hedónicos o epicúreos (produce placer), usos históricos (deja sentado testimonios y memoria como en el caso de Paul Celan, Ritsos, Nazim Hikmet), usos policiales (siempre busca, como detective, algo que otros no hayan encontrado) y me imagino que tiene muchos otros `usos`; fuera de esto no sirve para nada."

"No se pierdan, entonces, palabra de este poeta que se atrece a añadir como una de sus frases favoritas, la cita de J.F. Kennedy: "La política corrompe; la poesía limpia."


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LUZ AL FIN


Si tus pies pisaran humo
triunfando tristemente sobre la melancolía,
si tus manos, por ejemplo, construyesen
palacios dorados que se esfumen,
si tu pan tuviese tan solo
la alquimia de un deseo,
si tu madre fuese una sombra sin brazos,
si tu amante acaso un muerto,
si todos los días en tu contorno
brillaran agriamente las cenizas,
si el futuro de tus ojos al amanecer
lo pintara amenazante la penumbra,
no sé si tú existieras
o si alguien pudiese existir en la agonía.

Mirándote, mirándome,
me convenzo que con el humo no se juega.

Si la luz en cambio nos besara
y absorbiera absolutamente
como se absorben los amantes
viviríamos con cantos las auroras.

¿Hizo Dios la luz
o hizo las tinieblas?

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NIGHT CLUB EN ISTANBUL

Aquí la mujer rubia de Argelia,
con la pareja palestina
y los turistas judíos de América,
obedecen dichosos en masa
a la misma sangre,
el purísimo lenguaje de la música.

Este baile ha inventado otra geografía.
Danza el mundo en el espacio de las luces.
Ni un aullido de miedo o amenaza,
ni una sombra o un rito que enternezca.
El griego y el turco, Europa y Asia,
americanos del sur y del norte,
comparten sin patria las estrellas.

En este bazar, se acepta la alegría
como única moneda.

Aquí seducen los giros de odaliscas,
los cuerpos se dan y se aman,
se tocan dulcemente, se miran sin historia,
encienden todos el sol de la promesa
una agradecida madrugada.

Parece mentira pero es verdad.
Aquí, como en muchos lechos de amor y luna,
el planeta se renueva de noche.

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LOS HABITANTES DEL POETA

La Afrodita sin brazo izquierdo
del Museo Británico
irradia sueños empolvados
y lo acompaña.

Espíritus, musas, hechos con dirección desconocida,
ídolos húmedos,
sombras con tatuaje de calendario,
sombras que miran con agujas de olvido
jamás se van de fiesta.
Protagonizan soledad y derrota
un mundo de héroes conquistados.

El poeta no está solo.
Reza el Diario de Ana Frank
y resucita muertos.
Un lugar, al otro lado del mundo,
le quita el sueño.
El silencio lo deja exhausto y grita muertes premeditadas
en un amor dos caen sepultados
durante noches sin límites.

Con la sociedad que el poeta crea,
escucha las dulces flautas de Tesalia.
La belleza lo tortura en el banco del juicio.
Asume la topografía sabia del cuervo
y enciende con símbolos una danza transparente.
Cosecha amantes en la blancura de las olas,
en el tiempo redondo de la luna,
muere antes de morir
en el cementerio inconcluso de los recuerdos.

En su fuga imposible
Nunca está solo el poeta,
lo poseen voces
inasibles y punzantes,
lo consume el aroma fatal de su amada,
la palabra,
esa divinidad salvaje
que copula con espejos indisolubles.