
LA VOZ EN LA MANO: O EL NÉCTAR EN LA COROLA.
Ariel Barría Alvarado
Correo-e: a_barria23@hotmail.com
En noviembre de 2001, en la graduación del Diplomado de Creación Literaria de la Universidad Tecnológica de Panamá, escuché a Erika Harris hablarnos de un colibrí perdido que volaba al revés, a contrapelo de su estructura corporal, sólo para poder buscar con más ventajas el néctar apetecido. Y luego ella nos invitaba a escribir, lo que en la sociedad en que vivimosequivale a volar al revés, también con el propósito de llevar la miel en el pico y la voz en la mano.
Y La voz en la mano se llama el libro que ella nos entrega, y para cumplir su palabra traeen la portada unas hermosas orquídeas, de esas cuya corola sólo entrega el néctar a los colibríesque vuelan al revés. Uno no puede menos que esperar que adentro esté la miel.
Acciones concebidas en el marco de actividades como el Diplomado de Creación Literaria, que es una excelente y fructosa iniciativa de Enrique Jaramillo Levi, o como el Círculo de Lectura de la USMA, que ha dado paso ahora al Círculo de Lectura Guillermo Andreve, capitaneados por el profesor Ricardo Ríos Torres, están llamados a plantar las bases de lo que será el ambiente literario de, por lo menos, el primer cuarto de este siglo.
A despecho de una serie de actos que en el gran escenario de la Patria sirven sobre todo para avergonzarnos, hay una bullente actividad cultural en nuestro medio, aparte de las ya mencionadas, que deben restaurar en nosotros el orgullo como panameños. Erika Harris así lo demuestra con este libro de cuentos que representa a nuestras nuevas letras.
Se trata de 32 cuentos ordenados a través de 131 páginas de contenido literario, lo que de inmediato nos indica que se trata de cuentos breves o muy breves, de esos en los que quien escribe debe saber atarlos muy bien con las palabras precisas para que su poca extensión no los haga etéreos por livianos.
En lo particular, es el tipo de cuentos con los que me identifico de inmediato, porquesuponen un reto intelectual mucho mayor, cuando están bien planteados, y permiten al lector ubicarse más cerca de la actividad creativa, al obligarlo a ser, él mismo, coautor de lo narrado, por la serie de inferencias que debe manejar, las que, por supuesto, varían de lector a lector, enriqueciendo el proceso constantemente.
La obra, en general, está expuesta con un nivel pulcro de lenguaje, exento de localismosque lo encasillen entre una masa lectora específica, dando como resultado un texto “lingüísticamente globalizado”, signo muy propio de los tiempos en que vivimos y que caracteriza a gran parte de la producción literaria actual en cualquier parte del mundo hispanohablante.
Los temas que maneja Erika Harris en su libro son variados y reflejan una amplia gama desituaciones cotidianas, pero destacan los que toman como materia prima los sentimientos humanos y las jugadas que se arman cuando se ponen en marcha sus diversas posibilidades.
Hay una frase muy extendida, que se refiere, precisamente, a la traición de los sentimientos, y alude a ese momento en que nosotros no decidimos el próximo paso, sino que son ellas, las emociones, las que asumen las riendas de nuestros actos. En este libro vamos a encontrar muy bien planteadas varias situaciones concebidas en ese contexto, en las que como lectores deberemos tomar partido.
La autora, sin duda por su formación profesional como psicóloga, ha debido contemplar el alma de la gente, sus fracturas, sus eslabones, sus fortalezas, sus fugas. Algo de eso va quedando en estas páginas, a modo de visiones que pudieran maravillarnos, hasta que cavilamos en su cotidianidad y en cuánto nos atañen.
Pienso ahora mismo en varios cuentos que me llamaron la atención por su factura, por sucalidad estética y literaria, por ese tino al sorprendernos y, sobre todo, por la variedad de matices e implicaciones que de ellos se desprenden. Así pues, encontré muy grata la lectura del cuento “No podía ser de otra manera”, en el que maneja delicadamente un tema que podría resultar grotesco, como es el fetichismo sexual; me pareció excelente la forma en que Erika, a través de “Nunca dice basta”, nos plantea una circunstancia propia de la época en que nos toca vivir, que también podría ser sórdida si ella no supiera conferirle un oportuno toque de ternura; y no pude menos que declararme sorprendido cuando terminé de leer “En el funeral”, por su acertado manejo del narrador y de la palabra.
Hay, además, exquisitos tonos de ironía en varios cuentos, entre los cuales cito aquí
“Sin luz en el túnel”, “Una mañana cualquiera”, “Escapada” y
“Facundo Ponzziano”, mientras que elatisbo social no falta en
“Bajo el paraguas azul”, en
“Morir de nada” o en
“Más que real”, y todavía me encuentro con un nítido y bien llevado afán metaliterario, que es a la vez un ejercicio narrativo en tiempo real, en el cuento que cierra el volumen:
“Kathryn Carmichael”. Quiero agregar una breve reflexión sobre este último cuento, y es que revela lapreocupación de quien asume la literatura no para “echar cuentos” como algunos autores lo han hecho, sino con un claro sentido de responsabilidad que certifica sin más dudas que Erika Harris ve con seriedad el oficio.
En verdad, encontré miel en las páginas de este libro, y sé que ustedes también hallarán su correspondiente porción cuando lo abran y lo lean. Erika Harris viene a nosotros, volando defrente porque ahora ya sabe hacia donde va. Démosle la bienvenida y leámosla con atención, porque trae la voz en la mano.
Exedra Books, 10 de diciembre de 2003
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KATHRYN CARMICHAELA los escritores del Diplomado en Creación Literaria 2001
Te sientas frente a la pantalla, tienes listos los textos que conseguiste en la Biblioteca Nacional, a tu diestra está el mouse, y la pequeña mesa donde pones el agua y el termo con café. Estás preparada para la nueva aventura de tu heroína medieval. Es el período de la Historia que menos te gusta y no terminas de comprender cómo se te ocurrió ubicar a Kathryn Carmichael en la Inglaterra del Siglo XII, como alumna disfrazada en la Universidad de Oxford, admiradora del lejando Francisco de Asís y estrella improbable de una Cruzada, todo esto oculta bajo ropas de hombre, por supuesto. - Y te molesta que la comparen con Juana de Arco. - Claro, nunc apensaste que tu primera novela semihistórica tendría tanto éxito y que el calmor popular, el bolsillo de tu editor, mejor dicho, abogaría por una secuela. Así que ahora toca rodearte de libros de la época y tratar de inventar una historia verosímil, interesante y que diga algo más que sólo narrar un acontecimiento. Tremendo desafío.
Kathryn Carmichael saltó el vado que inesperadas piedras ofrecían a sus pies cansados, agotados. Otra vez luchas contra tu tendencia a la rima en la prosa. Es gracioso porque nunca has servido para la poesía rimada y hete aquí, versos rimados en largos párrafos, cargados de sensiblería. Sí, tienes que ubicarte en el tiempo, la enciclopedia multimedia te puede ayudar, pero las cacofonías sólo puedes cuidarlas tú misma.
El café te ayuda a mantenerte despierta; te presiona la fecha límite que te puso el editor y no sabes cómo lograr que los compañeros de lucha de esta mujer no se enteren de lo que oculta su armadura. ¿De qué está hecha la armadura? Otro dato para averiguar.
Y te estancas. El famoso bloqueo de los escritores. Miras la pantalla, revisas los libros de historia. Nada. Como los niños regresan al chupón para sentirse seguros, vuelves a tus favoritos. Casi puedes ver al Coronel Aureliano Buendía frente al pelotón de fusilamiento, o escuhar la risa de Pilar Ternera, e imaginas reír hasta espantar las palomas. Recorres París con la Maga en su periplo existencial de emociones como las tuyas. Y no te falta Jane Austen o Javier Marías, ni Wilde, Kafka, Stendhal, Maupassant y Dumas. Pero tu pantalla sigue en blanco.
Kathryn Carmichael cruzó con ágil salto. Como tu salto hacia la fama con una primera novela. Y te da tanto miedo que no te salga un segundo
bestseller. Ya sabes lo que van a decir. Fue suerte, el éxito literario depende mucho del mercadeo, de la publicidad, de los nombres detrás del nombre.
Kathryn Carmichael saltó las piedras del vado y cayó en un estrépito mudo sobre un tronco escondido en el fango. No quieres volver al anonimato, pero tampoco quieres escribir sólo para que mencionen tu nombre entre los autores más vendidos. Vender tu integridad de escritora sería caer en el fango de la ignominia. Debe haber un punto intermedio, te dices, mientras libas la cuarta taza de café y empiezas a sentir un nuevo vigor, no sabes si por la cafeína o porque te estás desbloqueando.
Los compañeros de armas de Kathryn Carmichael descubrieron que su voz aguda no era la de un muchachito en desarrollo, sino de una mujer desarrollada y la queman en la hoguera de la traición y la herejía. Sí, seguro era una bruja que intentaba con sus hechizos conquistar a los hombres desde adentro y hacerlos perder su poder.
De hecho, era lo que en el fondo pensaba mauricio de ti. Le robaste su triunfo, era suya la oportunidad porque tenía más tiempo que tú escribiendo. ¿Cómo fue posible que surgieras a la fama antes que él? ¿Cómo pudo preferir romper esa relación de años, de sacrificios compartidos, de cuentos contados en silencio, sólo porque una novela sobre una mujer vestida de hombre se convirtió en el
boom literario del momento?
Pero, no. No tienes que dejar de ser tú para que él sea él. No mates a Kathryn Carmichael. Y te animas ya no por la bebida sino por la adrenalina que las palabras producen en tus dedos, y los haces hablar.
Te acomodas en tu silla, abres un libro, tomas un poco de agua, borras el último párrafo y se suelta la historia que tenías atrapada entre miedos, soledades y esperanzas.
Kathryn Carmichael cruzó con seguridad el vado que imporvisó con las piedras que hizo que sus compañeros de armas cargaran desde el otro lado del río.
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De
"La voz en la mano" Érika Harris (2003)