domingo, febrero 28, 2010

Hay amores que matan - Juan Carlos Vecchi


HAY AMORES QUE MATAN

Acarició la espalda de Fredo y, contra su propia voluntad, se deslizó sobre la alfombra hasta la puerta del pequeño departamento. Sin que el picaporte se diera cuenta, atravesó la puerta de roble y desapareció por el oscuro corredor del piso número ocho.

Fredo, mantiene sentada su desesperación sobre la silla y no deja de mirar a los recién llegados; no sabe si reír, llorar o pegarse seis tiros juntos.

La algarabía de toda su familia completa - cinco adultos y cuatro diablillos disfrazados de chicos -, recién llegada del sur y dispuesta a quedarse mucho tiempo con el querido y extrañable Fredo, hace temblar las paredes del departamento.

Entre tanto y entre el piso tercero y segundo, la soledad de Fredo baja festejando en silencio su nueva compañía en el ascensor.

2009, Juan Carlos Vecchi.
Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

16 comentarios:

  1. GRACIAS por publicar ese microrrelato, fratello Songuito... excelente la foto que le pusiste y pregunto: ¿así quedó el depto de Fredo, después que se fue la familia? jaja...

    Abrazote y buena semana. Gracias.

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  2. HERMANO, ésta es tu casa ( no el apartamento, eh)... Y sí, me puse a imaginarme la escena...

    abrazo fraterno

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  3. Juan Carlos: me gustó mucho el micro relato publicado. Podre Fredo, no quisiera estar en su pellejo. Muy buena la ilustración.

    Un abrazo de Laura Beatriz Chiesa.

    Abrazos, Laura.

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  4. Excelente, maestro juanca: hemos estado de los dos lados más de una vez: perturbando y siendo perturbados.
    Y Songo qué bien muestra la diferencia!
    Me rebota y me deja entre el tercero y el segundo, bajando en el ascensor.

    JUAN ENNIS.

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  5. Songuito: gracias y me enfeliza que INTERNATURAL sea mi casa y no ese depto, eh jaja. Le otorgo título 'francotirador de ilustraciones', che :)

    Querida Laura: Sipi, pobre Fredo porque no les conté, el dato escondido, es que este personaje es un escritor :)

    Tocayo Ennis: En serio, de los dos lados, todos solemos estar y estaremos, eh.

    Gracias por comentar y les mando abrazote, a compartir con Songuito.

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  6. puedo sentirme Fredo, la que baja en el asscensor, los que llegan y también los restos del depto...
    maravilloso relato maestro, gracias por su don, una vez más!...

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  7. Simplemente tan descriptivo que me sentí Fredo y el sentimiento sofocante de la soledad pasó a mi lado como un suspiro.
    Excelente la imagen que acompaña.
    Un abrazo
    Graciela Veber

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  8. Querida Laura: como dijo arriba mi querido tocayo, pero Ennis, todos hemos estado de un lado y del otro; gracias por comentar; hay una soledad (espacio/tiempo/sentimientos/pensamientos), que muchos de nosotros necesitamos como el agua y el amor.
    Te abrazo y cuidate mucho.

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  9. Querida Graciela, hola y gracias por tu percepción a partir de tu sensible lectura. La estructura del microrrelato que tenía planteado escribir no me permitía describir mucho y me usé el ritmo largo solamente para el abandono de la soledad atravezando esa puerta y la desesperación de Fredo viendo cómo se le llena de gente su vida.
    Te abrazo y gracias.

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  10. Un micro que se nos impone desde la primera línea, como los que escribe el magister Juanca tan a menudo.
    Exceletne relato e ilustración, que parece congeniar misteriosamente con el estado de ánimo que lo compuso.

    MANU.

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  11. Gracias, maestro Manu... justito descubriste que el tono utilizado por el narrador lejano y no comprometido, tenía mucho que ver con el estado de ánimo del autor :)
    Y sipi que el fratello Songuito es un francotirador... a la hora de ensamblarle una ilustración a cada obra.

    Un abrazo palos dos.

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  12. Manu, esta es su casa, cuando quiera obséquienos una de sus joyitas literarias

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  13. Eso, maestro Manuelito, hagale caso al Songuito y mande, che :)

    Songuito: si no manda algo el Manu, le meto presión y vas a ver jaja...

    Abrazote a mis dos maestros amigos.

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  14. Ahhh, nunca me acarició la espalda. Va y viene, eso sí, pero acariciar la espalda...nunca.
    Abrazo pibe
    Víctor

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  15. jaja, gracias por comentar el minitexto, vitorio.
    ¿Nunca te acarició la espalda la soledad? :)

    Abrazo y a ver cuándo le mandás al Songuito uno de tus geniales minicuentos, eh.

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